RESPONSABILIDAD AMBIENTAL

Las características especiales de la palma naidí o açaí  (Euterpe Oleracea) que se reproduce por rebrotes y por  semilla, hace que esta especie sea manejada adecuadamente por las comunidades afrocolombianas e indígenas de la región. Los corteros, como se le dicen a las personas que cortan las palmas, se encargan de cortar únicamente las palmas que han llegado a un estado determinado de madurez y su explotación se hace por rotación periódica con el fin de darle tiempo a la palma para que se recupere y pueda dar fruto nuevamente. Este proceso permite el desarrollo de los rebrotes que quedan en la planta ayudados por la mejor penetración de los rayos solares ya que  el corte le sirve como especie de poda.

Abono: Por otro lado los deshechos constituyen un abono natural ya que se descomponen rápidamente y se integran al suelo, debido a las condiciones de alta temperatura y humedad, lo cual acelera el metabolismo de la planta y su fertilización natural.  Esto ha permitido el aprovechamiento de esta palma por más de 30 años sin disminuir la oferta ambiental original en las mismas zonas.

RESPONSABILIDAD SOCIAL

La zona pacífica colombiana en donde se encuentran ubicadas nuestras plantas, es de las regiones más pobres del país que se han visto altamente afectadas por el conflicto armado en la zona y en donde existen pocas fuentes de empleo para sus habitantes.  Dentro del modelo de trabajo implementado por Corpocampo consideramos en todos eslabones de la cadena productiva, el trabajo con las comunidades afrocolombianas e indígenas del pacífico. Acompañamos y capacitamos a los agricultores de la zona, desde la plantación hasta la cosecha, proporcionándoles insumos y asistencia técnica para el cuidado y extracción de los productos.

Para Corpocampo es de suma importancia las alianzas que tiene con los agricultores. Es por ello que nos basamos en unas políticas de comercio justo en donde nos comprometemos a comprar el 100% de la producción de los agricultores a un precio equitativo y sostenible a largo plazo. Con esta industria cerca de 1.200 familias se benefician del aprovechamiento de la palma de naidí y en el proceso industrial generamos empleo directo a más de 180 mujeres cabeza de familia. Así mismo desarrollamos y apoyamos programas de salud y educación que constituyen las necesidades más sentidas en la zona.